Sonata para teclado
El desarrollo de la sonata para teclado es paralelo al de la sinfonía en magnitud e importancia. En la década de 1730-40, todo compositor que quisiera tener un nombre y ver su música publicada tenía que escribir sonatas. La palabra “sonata” tiene un significado muy amplio, que abarca muchos estilos y formas diferentes; sin embargo la forma que van a difundir enormemente los “grandes clásicos” ya estaba definida alrededor del año 1730.
En el barroco la denominación “sonata” se aplicaba con bastante libertad a una pieza instrumental para uno o varios instrumentos, de la misma manera que la palabra “cantata” era un obra para voz e instrumentos. La sonata barroca era generalmente una suite, salvo algunos géneros específicos como la sonata da chiesa, o sea una música instrumental que consistía en una serie de danzas estilizadas, que no se bailaban pero que imitaban las danzas cortesanas. Las suites también de denominaron “partita” en Alemania u “ordre” en Francia, y naturalmente “sonata”.
Las danzas que formaban parte de la suite estaban generalmente compuestas en forma binaria, salvo pocas excepciones como el minuet. Esto quiere decir que tiene dos secciones de las cuales normalmente la segunda es una repetición de la primera. La primera comenzaba en una tonalidad y modulaba a otra tonalidad cercana, por ejemplo la dominante en modo mayor y la relativa mayor en modo menor.
La sonata del siglo XVIII se caracteriza por la creación de oposiciones o tensiones, que surgen de la relación entre elementos contrastantes. Mientras el compositor barroco se movía de una tonalidad a otra de acuerdo al principio del menor cambio posible, el compositor de sonatas enfatizaba el proceso de modulación y establecía contrastes entre áreas tonales estables y áreas de cambio, por ejemplo, o de contraste entre dos áreas tonales estables.
El compositor barroco intentaba conseguir, de principio a fin de la composición, un fluir rítmico de tal ímpetu que era necesaria una considerable desaceleración del movimiento para proporcionar una conclusión satisfactoria. En cambio el compositor de sonatas de mediados del siglo XVIII segmentaba la composición musical de distintas maneras, separando secciones mediante cadencias y produciendo un efecto de reposo de inicio de algo nuevo, creando estructuras periódicas y equilibradas o bien repitiendo fragmentos melódicos o motivos rítmicos.
Buscando variedad dentro de la unidad, la suite barroca agrupaba danzas contrastantes y las unificaba a través de la tonalidad y otros procedimientos melódicos o formales. En cambio el style galant exigía que la variedad esté dentro de la misma pieza y si bien la estructura ternaria proporcionaba variedad, no creaba la suficiente sensación de unidad. Los compositores eran conscientes de que sólo se conseguiría un máximo de variedad si ésta se oponía a una sensación aún más efectiva de unidad. Por esta razón acudieron a la estructura binaria entendida como un único gran arco y procedieron a extenderlo y expandirlo de tal manera que adquiriera una fuerza capaz de encerrar todo mundo de expresión musical.
A principio del siglo XVIII el género se transforma, se reduce el número de movimientos, que dejan de tener el nombre de las danzas y se denominan de acuerdo al carácter, y sobre todo el primer movimiento (aunque el principio puede ser otro movimiento, o varios dentro de una misma pieza) empieza la evolución hacia la forma sonata del clasicismo. Además cambia la textura, se abandona la polifonía, se simplifica mucho el acompañamiento y las melodías comienzan a adquirir un carácter simple y a construirse a partir de motivos que se repiten, muchas veces basados en simples triadas.
Las formas más simples de sonata binarias consiste en en una primera parte que modula hacia el quinto grado y una segunda parte que retorna a la totalidad original. Esta forma podría ser simétrica o asimétrica, en la cual la segunda parte tuviera un mayor desarrollo que la primera. Más adelante el área tonal de la tónica y de la dominante se identifican con un material melódico propio de cada una, que reaparece en la segunda mitad. Finalmente se introduce antes que la recapitulación una sección de desarrollo modulante, lo cual la convertía en una estructura sonora tripartita, llegando así a la forma sonata propia del neoclasicismo.
Les propongo las siguientes actividades:
Escuchar las sonatas de Benedetto Marcello en Si bemol Mayor, de Ludovico Giustini en Fa Mayor, de Domenico Alberti en Sol Mayor y la de Galuppi en Do Mayor. A continuación pueden descargar las patituras.
Identificar las siguientes características: melodías compuestas por motivos repetidos, imitación entre las voces (a la manera de una fuga), acompañamiento por fórmulas rítmico-melódicas repetidas o por una línea de bajo, sencillez de la composición, melodías de distinto carácter dentro del mismo movimiento, desarrollo de motivos, presencia de un episodio de desarrollo antes de la repetición.