La sinfonía
La aparición del concierto público género una demanda de música instrumental nunca vista hasta principios del siglo XVIII. Esta música absorbió los rasgos más populares de la música de cámara y de la ópera con tal el éxito que el concierto y la sinfonía han logrado mantener su atractivo hasta nuestros días. Lo que hizo posible este traslado de un medio a otro fue que la mayoría de las orquestas eran pequeñas y la práctica del bajo continuo era universal y se usaba en todo tipo de géneros musicales. La sinfonía temprana pudo adoptar la textura típica de la sonata a trío y el concierto solista adoptó muchas reminiscencias procedentes de la ópera, ya que el instrumento solista presenta en el marco de una estructura similar al aria un virtuosismo paralelo al de los cantantes.
Sobrevivieron más de 12.000 sinfonías escritas entre 1720 y 1810, y debieron haberse escrita muchas más. Muchas están escritas solamente para cuerdas ya que en muchas ocasiones no había disponibilidad de instrumentos de viento. Algunas de las primeras sinfonías están arregladas para dos violines y bajo, a modo de una sonata a trío, a los que se agregaba una viola. En orquestas de mayor tamaño había oboes y trompas, y en ocasiones especiales se agregaban trompetas, tambores y timbales. También la flauta se agregaba algunas veces reemplazando o doblando al oboe.
La primera escuela sinfónica estuvo en Milán y su representante más conocido es Giovanni Battista Sammartini, un compositor que practico todos los géneros musicales del momento. Un excelente análisis de una de sus sinfonías puede verse en este video: el movimiento comienza con un primer tema que tiene dos frases bastante contrastantes, a1 y a2, que conduce a la dominante. Luego un tema b de tres frases, b1, b2 y b3, la tercera de las cuales es como una coda que desemboca en una coda más pequeña, la codetta, marcada b4-a1 porque retoma el material de la primera frase del primer tema. La sección de desarrollo empieza con la primera frase del primer tema transporatada a la dominante, pero el desarrollo en sí comienza sobre uno de los motivos de a2 y concluye la frase b2 desarrollada. En la recapitulación el tema a2 tiene un fragmento más que permite que termine en la tónica en lugar de la dominante. El tema b se repite en la tonalidad inicial y lleva al final de la composición.
Muchas de las características de esta música son totalmente diferentes de la obertura barroca o del concerto ripieno de la que proceden. Los agudos contrastes entre las distintas partes de un mismo tema, el énfasis en los comienzos y los finales de las secciones, la construcción de las melodías en base a motivos, el desarrollo relativamente amplio, la textura en la que predomina una clara distinción entre melodía y acompañamiento en lugar del contrapunto, entre otros, son características que estas tempranas sinfonías ya exhiben. Su atmósfera sencilla esconde una actitud experimental y renovadora que desde nuestra mirada es difícil de apreciar.
Compositores de la escuela de Milan.
- Antonio Brioschi, sinfonía en Sol Mayor, 1733.
- Melchior Chiesa, sinfonía en Re Mayor.
- Giovanni Battista Lampugnani.
- Ferdinando Galimberti.
- Giovanni Battista Sammartini.