Música en el ámbito público y privado
Mucha de la música que llegó hasta nosotros tenía como finalidad ser interpretada en el ámbito público -en los entretenimientos teatrales o en la adoración a Dios- sobre la cual hay una gran cantidad de información. Sin embargo, cuando se trata de una música destinada a un número reducido de intérpretes, cuyo objeto es dialogar entre si o con una concurrencia limitada de amistades, las fuentes de información son mucho menores. Además de las indicaciones para los intérpretes y los relatos de algunos oyentes, la fuente más importante es la propia música escrita; téngase en cuenta que se ha conservado una gran cantidad de música del siglo XVIII debido al incremento de la impresión musical, y a una circulación más amplia de partituras, en un momento en que la población de las principales ciudades europeas y americanas crecía a pasos agigantados.
Con el paso del tiempo y el incremento del nivel de vida por parte de algunos sectores de la sociedad, además de la incorporación de técnicas de construcción más estandarizadas el fortepiano se convirtió en un instrumento con precio más accesible y en un elemento fundamental de entretenimiento dentro de los hogares. Los distintos tipos de instrumentos de teclado y la mujer estuvieron muy ligados en el siglo XVIII, hasta el punto de que se tenía muy en cuenta si la joven tenía estudios de piano a la hora de formalizar un matrimonio. El crecimiento de la población en las grandes ciudades, la aparición de una incipiente clase media y una clase de operarios calificados en los inicios de la revolución industrial creó un número importante de mujeres casadas que pasaban gran cantidad de su tiempo en sus hogares libres de la necesidad de trabajar para cuyos esposos era posible su adquisición, y era muy bien visto que tuvieran intereses artísticos que las alejaran de otro tipo de actividades. Además el piano permite a la mujer practicar la música manteniendo una postura elegante, con la espalda erguida y las rodillas juntas, sin los movimientos casi danzados que realizan los ejecutantes de otros instrumentos.
La música pública en cambio tenía funciones similares a las del siglo XVII en las cortes, las cámaras privadas y las iglesias. Sin embargo la aparición de concierto público generó la demanda de un tipo de música que pudiera apreciarse sólo por el oído, en la cual la escena y la palabra no tenían lugar. Esta música absorbió los rasgos más populares de la música de cámara y la ópera con tal éxito que el concerto y la sinfonía no perdieron su atractivo hasta nuestros días. Como la mayoría de las orquestas y organismos musicales eran pequeños y el bajo continuo era una práctica universal la sinfonía temprana, con sólidas raíces en la oberturas de ópera francesas e italianas, pudo adoptar la textura típica de la sonata a trío, que es un género de cámara, y convertirla en uno de sus rasgos fundamentales. Y el concierto solista adaptó muchos de los procedimientos de la arias trasladándolas a las salas de concierto, entre otras el virtuosismo típico de los cantantes de la época.