Del barroco al neoclasicismo

Del Barroco al Clasicismo.

En la primera mitad del siglo XVIII junto Johann Sebastian Bach, Georg Friedrich Händel y Antonio Vivaldi​ existieron muchos otros compositores hoy poco recordados que fueron quienes abandonaron la forma de hacer música del barroco y crearon los nuevos estilos que luego van a derivar en el neoclasicismo de Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. Es una época de cambios rápidos, de búsquedas, exploraciones e innovaciones quizás poco evidentes desde la perspectiva del siglo XXI, que merece una mirada más atenta y una escucha desprejuiciada, alejada de las comparaciones con los “grandes clásicos”, para poder acceder a la riqueza de sus creaciones. A través de la música instrumental, específicamente de la sinfonía y las sonatas para teclado, vamos a abordar las obras y estilos de estos compositores y relacionarlos con la vida en los lugares y la época en que produjeron sus realizaciones.

El período.

Si bien para referirse los períodos históricos no tenemos más remedio que usar etiquetas, como “renacimiento”, “edad media”, entre otras, la aplicación del término “clásico” trajo una gran cantidad de confusiones debido a su inherente ambigüedad. Los historiadores usan conceptos como “rococó”, “pre-clásico”, “style galant”, subrayando los elementos que lo distinguen de los “clásico”. El uso de estos términos es útil, pero hay que tomar en consideración que sus límites están poco definidos y que los acontecimientos siempre fueron más ricos y variados que las etiquetas que usamos para definirlos.

Durante estas clases nos vamos a referir a los compositores que vivieron y trabajaron en la primera mitad del siglo XVIII antes del apogeo del neoclasicismo y sus grandes representantes. Estos músicos realizan el cambio de estilo entre el barroco y el neoclasicismo, en una época en la que se produjo al mismo tiempo música de estilos muy variados, tan distintos entre sí que a nosotros nos parece difícil pensar que fueron contemporáneos. Muchos de ellos fueron muy conocidos y famosos en su época, mucho más que los grandes clásicos, de tal manera que podría plantearse la pregunta de cómo fue posible que sus contemporáneos no apreciaran la calidad de Mozart o Haydn. Sin embargo la cuestión podría invertirse: si músicos como Cimarosa o Martín y Soler representaban el gusto de la época entonces parece más natural que las composiciones que hoy consideramos más acabadas de los clásicos fueran percibidas como algo demasiado complejo, pesado, hermético o simplemente alejado del “buen gusto”.

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